La Biblia y los carmelitas

La Regla del Carmelo, en su capítulo VII, proponía a aquellos primeros eremitas del Monte Carmelo el «meditar día y noche en la ley del Señor». Según esta expresión la Palabra de Dios ha de ocupar la mente y el corazón del carmelita para que ésta se convierta en su «norma de vida». Hicieron de la Biblia no sólo la norma de su vida sino la roca firme sobre la que edificar su proyecto de vida. La Regla o «fórmula de vida» desde el principio al final está llena de reminiscencias, evocaciones, alusiones y citas de la Biblia.

La unidad entre la vida y la Biblia tan característica del proyecto carmelitano lo expresa muy bien el carmelita Carlos Mesters de la siguiente manera: «Por un lado encontraron la Palabra de Dios en la vida y por esto querían expresar esta vida con palabras tomadas de la Biblia. Por otra parte supieron encontrar la propia vida con su propio ideal dentro de la Biblia y por esto, la vida, con sus problemas y aspiraciones, se transformó en criterio de selección en la lectura misma de la Biblia».

Adjuntamos un pequeño libro introductorio a la Biblia, del citado religioso carmelita, Carlos Mesters.

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