“Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso”. Entiendo que el Señor no se conforma con nimiedades y es mucho lo que espera de nosotros, y si nos pide el don de la misericordia es que Él está convencido que podemos ser así, parecernos a Él. Conoce nuestro barro pues somos obra de sus manos, y nos ha regalado el don del Espíritu Santo para que podamos actuar de la misma manera que Él lo hace. Pero también nos damos cuenta que nos cuesta ser misericordiosos, que nos cuesta perdonar, etc., pero entiendo también que no podemos ser conformistas y limitarnos a esa realidad que experimentamos sino que por nuestra parte tenemos que poner toda nuestra voluntad, toda nuestra fe y dejar espacio a esa presencia que es el Espíritu del Señor, no podemos limitarnos como personas sino que hemos de procurar exteriorizar toda la grandeza que alberga el corazón. Y eso nos humaniza, nos ayuda a crear nuevas relaciones, nos parecemos a Dios Padre y colaboramos para que su sueño se haga realidad. “Ser misericordiosos” es romper la espiral de desencuentros y abrir caminos al entendimiento, es dar un margen de esperanza a la amistad, a la vida, es dar una oportunidad a Dios. Feliz día.
