“Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Jesús de Nazaret, presencia de Dios entre nosotros, camino abierto, señal que en el camino de la vida nos conduce al encuentro con el Señor, el hombre cuya experiencia de Dios ha marcado la historia, quien nos ha enseñado el auténtico rostro de Dios y también a leer las Sagradas Escrituras; el hombre a través de quien Dios se ha acercado, el Señor se ha hecho presente en la historia, ya no a través de sabios y profetas sino asumiendo nuestra carne, nuestra condición excepto en el pecado, Dios entre nosotros. Pero ¿y tú?, ¿quién dice la gente que eres? Y ojalá que en ese aspecto nos parezcamos a María, a José, quienes desde el silencio, desde una vida sin ruido, y sin embargo cuánto influyeron en la vida y religiosidad de Jesús, cuánta presencia en su vida, cómo ellos lo encaminaron por el camino hacia Dios Padre; sus gestos, acciones y palabras calaron hondamente en Jesús. Así, sin hacer ruido, como ellos, dejar huella no nuestra sino de Dios allá donde estemos. Feliz día.