“¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?”. ¿Qué escuchaba el virrey Herodes y de quién? Escuchaba hablar de Jesús de Nazaret, de sus palabras al pueblo, cómo la gente le seguía porque les ofrecía una manera distinta de entender a Dios Padre, que nada tenía que ver con la imagen del Señor que ofrecían los fariseos y demás maestros de la ley; Jesús llegaba en verdad al corazón de las gentes, les hablaba de manera sencilla, con historias, anécdotas y parábolas de tal manera que todo el mundo le entendiera, historias y parábolas que la gente entendía muy bien y que hablaban de Dios. Jesús no les hablaba de la ley sino del Dios amor, que nos quiere y por eso nos perdona, del Dios misericordioso que sale tras la “oveja perdida”, del Dios a quien se le remueven las entrañas, lo más hondo del corazón cuando se le pierde y recupera a ese hijo que se había perdido, etc. Y la gente entendía, y sus palabras llegaban al corazón del pueblo. ¿Y nuestras palabras?, ¿llegan al corazón de las gentes?, ¿las ponen en camino para el encuentro con el Señor?, ¿o les resultan indiferentes? Feliz día.