“Todo es posible al que tiene fe”. ¡Qué distinta vemos la vida cuando tenemos fe! Somos creyentes, hemos dicho que sí al Señor, le damos una oportunidad y abrimos el corazón a su palabra y presencia. La fe nos hace vivir en la esperanza del hacer de Dios en nuestras vidas, la fe es como la llave que abre ese corazón que a veces tenemos cerrado liberando la gran capacidad que tenemos de hacer el bien, la fe es ese trampolín que nos lanza a la más hermosa de las aventuras que es hacer posible el sueño de Dios. La fe nos pone en camino para hacer posible tantas cosas que nos parecen imposibles, la fe va modelando el corazón haciéndolo semejante al sagrado corazón de Jesús, la fe nos infunde el valor necesario para dar testimonio del hacer de Dios en nuestras vidas, quita temores, espanta vergüenzas, no es para vivirla en soledad sino para compartirla y vivirla con los otros. El creyente no es un ser aislado y triste sino quien ha encontrado en ese don de Dios el sentido de la existencia, ha encontrado la tan buscada alegría que  nace del corazón, una alegría no de ratos sino que ya es parte del propio ser. Ser creyente es una manera de ser y de estar, sentir que somos de Dios, del pueblo, y estar en medio de la gente ofreciendo un testimonio, ser un cauce o medio para el encuentro con el Dios de la vida. Feliz día.