“Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos”. Es posible que san Mateo se sintiera cuestionado, antes de su conversión, por alguna comunidad cristiana de su pueblo o ciudad; se preguntaría ¿por qué vivían de esa manera?, ¿qué fe era esa que les llevaba a compartir lo mucho o poco que tenían?, ¿quién se encontraba detrás de todo ello? Con su estilo de vida, Jesús, la comunidad, le estaba diciendo a Mateo: ¡sígueme! Y Mateo se puso en camino, se “levantó”, comenzó a cambiar de vida y su casa se convirtió en lugar de encuentro de la comunidad, donde él compartía con otros su experiencia y encuentro con el Señor. Y comenzó a escribir su buena noticia, a ser buena noticia para los demás. Como san Mateo, también tenemos que “escribir” nuestro evangelio, ser una buena noticia, dejarnos cuestionar por el Señor y dar el paso a la comunidad, la iglesia, para compartir con otros la buena noticia de nuestro encuentro con Dios. Feliz día.